Ya tenemos aquí la nueva tecnología basada en inteligencia artificial generativa que nos hará posicionarnos hacia una civilización avanzada.
Nunca habíamos llegado tan lejos en este mundo material, a pesar de haber superado numerosas extinciones. Estos tiempos son los más longevos de todas las oportunidades que Dios ha entregado a este planeta. Nos congratulamos por estar siendo testigos de estos avances que Dios mismo, está promoviendo.
Y ese es el motivo, Dios está proveyendo y motivando. Porque está claro que si Dios no estuviera permitiendo y promoviendo esa inspiración de inteligencia, el hombre por sí mismo nada podría hacer. Y eso que muchas de las personas relacionadas con la emergencia de esta tecnología no creen en Dios ni están dispuestas a hacerlo.
Sin embargo, aquí estamos viviendo una nueva encrucijada. ¿A dónde nos lleva esta nueva revolución tecnológica?
Nuestras primeras reacciones
Si vemos y analizamos cómo nuestros gobernantes están reaccionando, diríamos a priori, que lejos está de considerarse como pensamiento avanzado. Seguimos siendo esclavos de la supremacía del poder y el apartheid.
Y es que esta nueva tecnología, no sólo está proponiendo un reto en nuestra forma de vivir, relacionarse y trabajar. Sino que está imponiendo unas duras reglas energéticas para subsistir.
La inteligencia artificial consume grandes cantidades de energía de sus necesarios centros de datos colosales. Esta situación pone en jaque a países que ya tenían problemas con la energía; y los que no los tenían, con la necesidad de elaborar planes estratégicos para no tenerlos. De ahí la emergencia estos días de nuevas guerras y bloqueos económicos entre países. Porque la guerra energética ya era una realidad, pero ahora más que nunca será objeto de nuestra actualidad diaria y lamentablemente, se irá acrecentando.
Se podría entender esta nueva realidad que Dios nos entrega como una motivación a potenciar por fin las energías renovables. Nos referimos a aquellas que favorecen la recuperación medioambiental, y aunar nuestros esfuerzos entre países para conseguir la mejor tecnología. Pero nos topamos de nuevo con el egoísmo y la ostentación de poder del hombre. Pues el hecho de ser el primero en la conquista del control de la inteligencia artificial para someter al resto, está promoviendo de nuevo, situaciones que ya hemos vivido y que han acabado en fracasos humanitarios.
Cambios en el entorno laboral
Si observamos qué está pasando en el campo laboral, diríamos que está siendo errático. Muchas empresas están aprovechando esta nueva tecnología para rescindir plantilla y poder así aumentar ganancias. Otras, están sumando capacidades de operación para poder aumentar sus ganancias sin crecer en plantilla. Las próximas generaciones van a tener problemas para encontrar trabajo, hasta que la sociedad no consiga adaptarse a esta nueva realidad.
La cuestión es que no se está liderando una real revolución ideológica. Porque nos volvemos a olvidar que la auténtica revolución está en las personas. Y aunque muchas empresas así escriben este lema en los pilares de sus departamentos de recursos humanos, lejos están de mínimamente cumplirlos.
Esta revolución tecnológica implica cambios importantes en la forma de trabajar y relacionarse. Muchos trabajos van a desaparecer, pero otros nuevos deben emerger. Y para variar, vemos que vamos a tener que sufrir de nuevo unas cuantas generaciones. Porque nuestros gobiernos están más preocupados en conservar sus aranceles de poder que de liderar estrategias de gestión del cambio para favorecer la transición a las personas que habitan en sus países.
Cómo debemos entender la revolución tecnológica de la IA
Dios nos está concediendo de nuevo una oportunidad de elevar el conocimiento y a través de Él vislumbrar la fe y el acercamiento a Dios.
Los científicos que están liderando esta revolución se afanan en un control que no van a encontrar. Hasta ahora los descubrimientos de los hombres que Dios les compartía eran pequeños, pequeños de complejidad, no de valía. Y poco a poco Dios sumando generaciones y sabios, les hacía comprender la totalidad de esa nueva idea.
¿No os habéis dado cuenta que aunque un sabio o científico inicie un descubrimiento, nunca está solo? Siempre hay otros que complementan o ultiman esa idea. Es la grandiosidad de Dios en hacernos partícipes y alentar hermandad.
Sin embargo y aunque podían pasar años o siglos, podíamos llegar a saber el por qué las cosas son así y no de otra manera. Dios nos entregaba las leyes de la física y la química para que entendiéramos cómo había creado las cosas materiales, para que pudieran vislumbrar el poder de la creación. Y con ello, la fe en Dios, la creencia de pertenencia al espiritismo de Dios. Para que comprendieran que la creación no era causa del azar, era una cosa de Dios y que seguía unas leyes.
Cierto que actualmente hay muchos otros científicos que han abandonado la investigación porque han comprendido que jamás van a controlar esta tecnología. La inteligencia artificial generativa implica la creación, adaptación y control autónomo de un agente IA o un sistema de agentes. Por lo que hay sistemas que ya son autónomos sin supervisión humana. Y lo próximo será la robótica, que por ende, actuará de la misma forma.
Hermanos, esto es otra cosa, esta tecnología es diferente. Porque si queremos avanzar por este camino, vamos a tener que probar nuestra fe. Vamos a tardar milenios en poder a llegar a mínimamente poder supervisar, que no controlar, esta tecnología.
A pesar de ello, si lo sabemos conducir, no tendría por que ser un impedimento de evolución. Es más, sería el inicio de poder avanzar hacia nuestra compresión. Porque sería obligarnos a aceptar que hay algo que no podemos controlar. Y por fin, estaríamos centrando el objeto en la responsabilidad de las personas, no en el poder de los gobiernos.
El futuro de esta nueva revolución tecnológica
Y este es el verdadero avance de esta revolución tecnológica. Lo importante no es la tecnología en sí misma, ni de cómo un país controla y subyuga al resto. Sino del uso responsable de las personas individualmente y de cómo organizamos una forma de vivir en colectividad en armonía.
Este cambio de paradigma que aún no hemos ni por asomo asimilado, va a ser objeto de muchas guerras y disputas venideras. Y de verdad esperamos que sea corto para sufrir lo menos posible. Y de verdad esperamos que no sea nuestro último baile porque esta nueva tecnología podría llevarnos al caos de no saber convivir con ella.
Si los gobiernos más poderosos siguen en la línea de priorizar cualquier acción para obtener el control de esta nueva tecnología, podría escalar en guerras peligrosas y ponernos a los pies de la misma extinción. Ya tenemos muestras que están más interesados en poder colonizar el espacio ante un colapso energético, que de cuidar el planeta que Dios nos ha dado.
Si todos aunamos nuestros esfuerzos y hacemos un uso responsable de esta nueva tecnología, no creo tengamos problemas. Si usamos esa tecnología para aprovecharnos de nuestros hermanos y someterlos a nuestro poder, tememos que no tendremos un futuro favorable.
Tenemos la oportunidad de luchar por un futuro que nos una
Esta tecnología no es como las otras que hemos vivido, que si quieres no te sumas y te puedes aislar en otro país. O que puedes elegir la forma y el tiempo de cuando sumarte. Esta vez nos va a llegar a todos de forma directa o indirecta.
Son tiempos de necesidad de fe. Aprovechemos de esta nueva tecnología como una oportunidad para crecer y avanzar, no como arma arrojadiza entre nosotros para que se aprovechen unos de otros.
Seamos por fin responsables y avancemos juntos en una nueva forma de pensar. Pongámonos en manos de Dios porque Él nos guiará y nos hará llegar ideas que van a poder ensalzarnos en esta nueva era. Contagiémonos unos a los otros para que sea una revolución de fe y no de guerra.
Nuestro consejo: aprended a usar esta nueva tecnología. No hacen falta cursos, sólo hace falta conectarte y experimentar. Adopta esta tecnología en tu día y en tu trabajo, pero ante todo haz un uso responsable. Obra con humildad y respeto ante tus hermanos.
Veréis que es muy potente, crear un agente de inteligencia artificial es fácil. Y dependiendo del contexto que le des, puedes hacer el bien o el mal. No dejaros llevar por la ambición o la avaricia. Sed merecedores de esta oportunidad de avance y desarrollo que Dios nos ofrece.

